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sábado, 3 de noviembre de 2018

Más consejos a la hora de argumentar

La argumentación es la fase central de la venta. Durante la misma habremos de exponer (al cliente potencial), los beneficios que presenta el artículo que estamos vendiendo.
En una entrada anterior, titulada: “algunos consejos a la hora de-argumentar”, se expusieron algunos consejos útiles en el momento de argumentar la venta. Nos centramos en señalar que:
a).- Es imprescindible preparar la argumentación.
b).- Hemos de responder a las necesidades del cliente (por lo que previamente, habremos de preguntar para conocer qué necesita).
c).- Se ofrecerá una solución a dichas necesidades, empleando un discurso ordenado u que explique bien cómo la solución que proponemos satisfará las necesidades del cliente.
A continuación daremos más consejos que nos serán muy útiles a la hora de argumentar la venta:
1.- CONSERVAR LA CALMA Y RESPONDER DESPACIO
Se tiene la tentación de decirlo todo y deprisa. Sin embargo, para mostrar seguridad lo mejor es escoger pocos argumentos y presentarlos tranquilamente y sin prisa.
Argumentar muy deprisa tiene 3 inconvenientes:
a).- Cuando empezamos a argumentar es posible que el interés del cliente aún no se haya despertado (con lo que no nos escuchará). De tal suerte, deberemos esperar a que nuestro interlocutor esté interesado para comenzar a argumentar.
b).- Puede que estemos citando argumentos poco adaptados a las expectativas del cliente. Normal, ¡si no nos hemos detenido a conocerlas!
c).- La precipitación va en contra del principio de autoridad. Argumentar inmediatamente indica una necesidad de justificarse, o una sumisión. Recuerda al comportamiento de un escolar frente a un maestro. En lugar de a un vendedor seguro de sí mismo. Hemos visto que: tomar una postura de autoridad y superioridad (por ejemplo: frente en alto, hombros hacia atrás, estómago hacia adentro, y una mirada asertiva), puede incrementar significativamente la capacidad de PERSUASIÓN.
Por todo esto, sólo deberemos escoger algunos argumentos. En lugar de citar numerosos argumentos, es preferible “hacer de cada argumento una venta”. Dedicando el tiempo preciso a cada uno de los argumentos elegidos, y no pasando al siguiente hasta que nuestro interlocutor haya entendido cómo se beneficia.
2.- ELEGIR EL ORDEN DE PRESENTACIÓN DE SUS ARGUMENTOS
Aunque sean igualmente pertinentes, todos nuestros argumentos no tendrán la misma importancia para el cliente. Uno serán más importantes y otros menos. ¿Por cuáles comenzar?, ¿debemos empezar por el argumento más fuerte y continuar decreciendo, o comenzar por el argumento más débil para ir aumentando la presión?
Howlan, un psicólogo social concluyó que se debe elegir el orden de presentación en función del grado de escepticismo de nuestro interlocutor.
Para cerrar una venta (o una venta complementaria), frente a un cliente ya ganado para nuestra causa, lo mejor es ir presentando nuestros argumentos desde el más débil al más fuerte. Como un político en un mitin: ir subiendo de intensidad a lo largo del discurso para mantener la atención. Lo contrario haría perder fuerza a sus últimos argumentos.
En el marco de una búsqueda de clientes, de la conquista de un cliente que compra a un competidor, o frente a un interlocutor poco favorable, tendremos que adoptar el estilo observado en las películas de juicios: comenzaremos con un argumento muy fuerte capaz de provocar una grieta en la posición (del jurado en la película, del cliente que queremos convencer en la venta). Una vez creada la grieta (una vez logrado que el potencial cliente se cuestione su situación actual), el abogado (el vendedor, en nuestro caso), se esforzará en explotar la grieta con otros argumentos que desarrollará a continuación.
3.- HABLAR EN EL LENGUAJE DEL CLIENTE
No emplee términos de argot, técnicos, ni complejos. utilice el lenguaje de forma natural y sin complicaciones.
Si no se manejan con cuidado, el argot y los tecnicismos pueden generar situaciones de bloqueo, pues los términos desconocidos llevan a la confusión, y aveces al rechazo.
Si usamos excesivos tecnicismos, nos pueden suceder dos cosas:
a).- Que el cliente sea un neófito y, como consecuencia, rechace el artículo por demasiado complicado.
b).- Que el cliente sea todo un experto en la materia, y desee demostrar que sabe más que nosotros. en este caso la conversación corre el riesgo de degenerar en una discusión, que sólo tendrá un perdedor: NOSOTROS.
No se argumenta mejor por decir muchas veces lo mismo, ni por expresar con muchas palabras lo que podría decirse con muchas menos. La amplitud excesiva del discurso aumenta el riesgo de cometer errores o, lo que es peor provocar hastío en el oyente. Trasmitamos con precisión, de forma justa, y sin rodeos.
No se argumenta bien por hacer muchas referencias a palabras prestigiosas, expertos famosos, etc. Lo que cuenta es lo que se dice y las razones que lo avalan. Y la calidad y fortaleza de esas razones son responsabilidad exclusiva del que argumenta.
4.- UTILIZAR ANECDOTAS
Porque nos acordamos mejor de un ejemplo que de explicaciones detalladas.
Es más fácil captar la atención con un ejemplo o anécdota que con una explicación detallada de carácter técnico. Este es el motivo por el que los oradores y conferenciantes suelen empezar con un ejemplo o con un chiste.
5.- REPETIR EL ARGUMENTO QUE MAS AGRADA AL CLIENTE
No dudaremos en hacerle hablar sobre este punto, en pedirle que nos dé ejemplos. Pues debido al principio de coherencia, se está mucho más dispuesto a aceptar algo si la propuesta se corresponde con compromisos o afirmaciones que previamente se han hecho. Buscamos conseguir, poco a poco, que (el cliente), se implique cada vez más con nuestras afirmaciones.
Pues la necesidad de ser coherente irá jugando a nuestro favor. así, sin que el cliente se haya dado cuenta, ¡lo habremos convertido en vendedor de nuestro producto/servicio!
De tal suerte, aprovecharemos todos los argumentos que nos dé. ¡Valen el doble porque están contados por el mismo!  Recordemos que: si hacemos pública una postura, seremos todavía más reticentes a cambiarla, ya que nos gusta mostrarnos como personas firmes frente los demás.
6.- ALUDIR A REFERENCIAS QUE SE ASEMEJEN A SU CLIENTE
Imaginemos que estamos fuera, que es hora de comer y necesitamos un restaurante. Si buscamos un restaurante agradable ¿entraríamos en uno cuyo comedor está vacío?
Probablemente pasaríamos de largo, salvo que (a la hora de tomar la decisión), estemos seguros de la calidad de su cocina.
Cuando dudamos a la hora de tomar una decisión, tendemos a recordar el comportamiento de otras personas que se nos parecen (¿recuerdan el principio de conformidad de social?).
Por otro lado, eso somos más proclives a aceptar peticiones de aquellas personas que nos resultan agradables. La gente prefiere decir “sí” aquellos por los que tienen simpatía, un factor que provoca simpatía es la semejanza (es el efecto “uno de los nuestros”). Nos gusta la gente que es igual que nosotros. Otro factor que aumenta la simpatía es la familiaridad. Es palmario que si tenemos que comprar algo es más fácil que lo hagamos cuando el artículo que nos están vendiendo nos es familiar. Porque la exposición repetida a un estímulo aumenta nuestra atracción hacia él. Hay una tendencia a evaluar de manera más positiva los objetos que nos son más familiares que los nuevos. ¡Es el principio de simpatía!
Por ese motivo durante la venta se utilizan referencias de quienes se parecen a nuestro cliente.
Un representante consiguió que le hiciéramos un pedido de cremas para tratar arañas vasculares, refiriéndonos la anécdota de cómo un compañero farmacéutico (en un principio escéptico como nosotros), la probó para disimular pigmentaciones debidas a problemas de retorno venoso que tenía en sus tobillos, y la crema lograba (temporalmente) hacerlas desaparecer.
Posteriormente leímos que el efecto se debía a que contenía microcristales que actúan como un espejo reflejando el color de su alrededor, reduciendo así la visibilidad de las imperfecciones.
Por cierto (y disculpen el inciso) ¿se han percatado de cómo he usado las anécdotas a lo largo de este apartado?
7.- EMPLEAR ELEMENTOS VISUALES
Los estímulos visuales ayudan al vendedor a controlar la presentación y a mantener la atención del cliente.
Fotos folletos, gráficos o simples bocetos realizados a mano alzada llaman la atención del cliente y facilitan la comprensión del mensaje
Si al mensaje verbal le añadimos las imágenes adecuadas, el cliente retiene en su memoria mucha más información.
Además, acerque el producto al cliente. Los estudios de merchandising afirman que si el cliente puede tocar el producto es más fácil que lo compre.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Cómo vender más usando principios de psicología 3: El principio de Autoridad

Continuamos con entradas dedicadas a explicar los principios de influencia descritos por Cialdini. Tras explicar el principio de reciprocidad y el principio de coherencia, hoy dedicaremos la entrada al principio de influencia que (incluso de forma inconsciente), más empleo en el mostrador:
EL PRINCIPIO DE AUTORIDAD
La sociedad nos ha condicionado en gran medida para que obedezcamos a las figuras de autoridad o liderazgo. Cuando recibimos un mensaje de una autoridad legítima tendemos a darle crédito sin discutir, por encima de otros aspectos de la realidad. Incluso, se han documentado accidentes de avión en los que los copilotos eran incapaces de decirle al capitán que se estaba equivocando, incluso cuando estaba en juego literalmente su vida.
Este principio es útil y justificable, ya que al poseer una estructura jerárquica donde unos pocos se encargan de organizar y enfocar correctamente a los demás (y no donde cada individuo actúa independientemente), la Sociedad se vuelve más productiva y eficiente. Permite el desarrollo de estructuras sofisticadas para la producción de bienes y servicios, el comercio, el control social, la defensa, o el actuar con eficacia frente a catástrofes o epidemias, Sin el principio de autoridad, la Sociedad peligraría o se vería sumida en la anarquía. En consecuencia, la gran mayoría de las personas son entrenadas desde la infancia para considerar la obediencia a la autoridad como una conducta ideal, y a la desobediencia como incorrecta e incluso inmoral.
Los experimentos realizados por Stanley Milgram en la universidad de Yale (1), demostraron que la gente seguía las instrucciones de un hombre que era considerado un experto, y torturaban (aplicando descargas eléctricas) a otro que estaba sufriendo las consecuencias del experimento. El experimento mostró que tan ciegamente pueden actuar las personas, sólo para complacer la norma moral de la obediencia a la autoridad. Continuaron con la tortura incluso cuando ellos mismos exclamaban su oposición a continuar con el experimento (incluso algunos llegaron a llorar por lo que estaban cometiendo), y aún así prosiguieron. Lo que los llevó a actuar de forma tan despiadada fue el profesor Milgram, quien los instaba a continuar a pesar del visible sufrimiento de quien sufría las descargas.
Estamos más predispuestos a dejarnos influenciar cuando somos interpelados por una autoridad. Esto no tiene que ver con la coacción o con el poder, sino con el aura de credibilidad y estatus que la autoridad supone.
La clave para utilizar la autoridad como arma de persuasión e influencia está en lograr ser percibido como una autoridad (sin importar la legitimidad de la misma).
Para ello se utilizan los símbolos que suelen acompañar a la autoridad.
Los principales símbolos de la autoridad son tres:
1.- Títulos y credenciales académicas
Títulos diplomas y honores son formas efectivas de incrementar la autoridad percibida por las demás personas.
De entre los símbolos de autoridad, los títulos son a la vez los más fáciles y los más difíciles de adquirir. Difíciles, porque requieren años de trabajo y estudio para obtenerse; fáciles porque basta con que alguien los asuma, incluso falsamente -como en un anuncio televisivo-, para concitar un respeto casi automático.
De tal suerte, una táctica habitual que utiliza el principio de autoridad es el testimonio de un “experto”:
Puesto que es suficiente una apariencia de autoridad para que el público acepte el mensaje, se crean anuncios publicitarios donde un médico recomienda un producto sanitario, un dentista una pasta de dientes o un farmacéutico recomienda un tratamiento antipiojos
Nos dejamos influenciar por las personas que consideramos expertos o referentes en un tema concreto. Un experto en el tema va a tener mejor criterio que otros. Por ello el vendedor debería ser un experto en su campo de trabajo, y ser percibido por los clientes como una autoridad en el campo especifico que cubra los productos/servicios que vende.
2.- Indumentaria, vestir de traje, uniformes. 
La vestimenta es otra forma esencial de adquirir autoridad casi inmediatamente. El uniforme característico de ciertas profesiones (como la bata blanca de los médicos), desencadena respuestas automáticas de acatamiento en personas que normalmente se cuestionarían si tienen que hacer caso necesariamente a lo que se les indica.
El psicólogo social Leonard Bickman puso a prueba la influencia que llega a tener la vestimenta en un sencillo experimento (2). El procedimiento básico consistía en hacer a los transeúntes peticiones: recoger un papel del suelo, o colocarse al otro lado del indicador de una parada de autobús. Cuando el solicitante llevaba un uniforme de guarda muchas más personas atendían a la petición.
Alguien vestido de traje y corbata, sobre todo si es azul marino, causa una impresión favorable inmediata incluso entre desconocidos.
Lefkowitz, Blake y Mouton realizaron otro experimento: un treintañero debía cruzar la calle con un semáforo en rojo. Cuando el hombre vestía traje y corbata, le seguían muchos más peatones (en la infracción), que cuando llevaba camisa y pantalones de trabajo.
3.- Bienes de lujo indicativos de alto estatus
Al igual que la vestimenta, automóviles de lujo y joyas (que reflejan estatus y alta posición), actúa de la misma manera.
Una interesante investigación (Dobb y Cross) mostró que los conductores esperan bastante más tiempo a usar el claxon ante un automóvil detenido en un semáforo en verde cuando era un vehículo de alta gama que si era uno normal (4).
En la farmacia empleamos los símbolos de autoridad: atendemos vistiendo un uniforme que denota autoridad (bata blanca), y con una placa que indica que poseemos un título (farmacéutico) que nos califica como experto en medicamentos.
Finalmente, a la hora de aplicar el principio de autoridad, no se debe soslayar el lenguaje corporal: Tomar una postura de autoridad y superioridad (por ejemplo: frente en alto, hombros hacia atrás, estómago hacia adentro, y una mirada asertiva) puede incrementar significativamente la capacidad de influencia.
NOTAS:
(1).- Milgram, S. (1963). Behavioral Study of obedience. The Journal of Abnormal and Social Psychology, 67(4): 371-378.
El experimento de Milgram exclamaba que buscaba medir la relación entre la memoria y el dolor: un individuo encerrado en una habitación tendría que memorizar cierta información y recitarla, y por cada vez que se equivocara, se le aplicarían descargas eléctricas, cuyo voltaje aumentaría progresivamente con cada error, comenzando por los 10 voltios hasta los 450. Un actor sería el que ocuparía ese papel (y obviamente, no se le aplicaría tortura de ningún tipo). Luego estaría el individuo estudiado (que claramente no sabía que en realidad las descargas eléctricas serían ficticias) que controlaría que lo recitado por el actor fuera correcto, y lo electrocutaría en caso de que se equivoque. Por último el profesor Milgram estaría junto al individuo estudiado, controlando el experimento, y guiando el aumento de voltaje aplicado al actor.
En una primera etapa el actor exclamaría que golpes de electricidad eran leves; luego se quejaría del dolor pero sin presentar excesiva molestia; en una tercera etapa confesaría que el dolor era intolerable; en una cuarta etapa el actor gritaría por cada shock ocasionado; luego en la anteúltima etapa el actor tendría convulsiones ocasionadas por la electricidad, gritaría histéricamente exclamando que se negaría a continuar respondiendo, a menudo pateando la silla donde se encontraba sentado, intentando inútilmente deshacerse de los cable que le ocasionaban el dolor; y por último, la electricidad sería tan fuerte que paralizaría al actor, quien dejaría de responder y moverse (vegetativo).
El profesor Milgram buscaría que el individuo estudiado llegue al final y aplique los 450 voltios (una cantidad excesiva que en la vida real podría ocasionar daños fisiológicos irreparables). Antes del experimento se entrevistaron a varios psicólogos para dar su opinión respecto a cuáles serían los resultados, y la mayoría expreso que menos del 2% de los sujetos examinados se atreverían a descargar los 450 voltios (y que serían casos excepcionales de sadismo).
Los resultados fueron contra-intuitivos: Los sujetos estudiados que actuaron en contra de su sentido moral, no se detuvieron hasta llegar a los 300 voltios, y aún así, fueron muy pocos los que se detuvieron. De los cuarenta individuos estudiados el 85% llego a aplicar los 450 voltios, incluso cuando ellos mismos exclamaban su oposición a continuar con el experimento. Lo que los llevó a actuar de forma tan despiadada fue el profesor Milgram, quien los instaba a continuar a pesar del visible sufrimiento del hombre que recibía las descargas.
El profesor Milgram concluyó que estos resultados no se debían a que los individuos estudiados eran sádicos insensibles (ya que los sujetos de estudio representaban a una gran variedad de contextos sociales económica, educacional, religiosa y racialmente). Esto por otro lado, se debía al condicionamiento tan intenso que sufren las personas de obedecer a la autoridad, que fue lo que las llevó a comportarse en contra de lo que claramente hubieran hecho si no hubiese sido por la presencia del profesor (figura de autoridad). Algunas de las personas estudiadas llegaron a llorar por lo que estaban cometiendo, y aún así, continuaron hasta los 450 voltios.
Este experimento nos muestra que tan ciegamente pueden actuar las personas solo para complacer la norma moral de la obediencia a la autoridad. Es por esta razón que se debe tener extremo escepticismo frente a las figuras de autoridad de cualquier tipo, ya que tienen más poder sobre el comportamiento de las personas de lo que muchas de ellas pueden creer. Es posible dibujar paralelos entre los individuos que formaron parte del experimento del profesor Milgram, y la población alemana de luteranos y católicos, que apoyo a su líder nazi, aún cuando sus valores religiosos y morales estaban visiblemente en contra de las atrocidades que el nazismo predicó y llevó al cabo.

(2).- Bickman L. The Social Power of a Uniform. Journal of Applied Social Psychology, 1974. 4(4): 47-6.

(3).- Lefkowitz M. Blake RR. Mouton JS. Status factors in pedestrian violation of traffic signals. Journal Abnorm Psychol. 1955. Nov, 51 (3): 704-6.

(4).- Robert Cialdini. Influencia. Ciencia y práctica. Ed: JM Sastre. Barcelona 1990.

sábado, 23 de junio de 2018

6 Técnicas de persuasión para conseguir más clientes

En la entrada anterior mencionamos la existencia de 6 principios de la influencia que podemos usar durante la venta. Hoy empezaré a explicarles un poco en qué consisten:

¿QUÉ ES LA PERSUASIÓN?

La persuasión es la capacidad que tienen los seres humanos de cambiar, formar o reforzar las actitudes de otras personas a través de la comunicación. En las ventas, se emplea para: capturar al público, influir en los indecisos y motivar la compra.
No hay que confundir persuasión con manipulación. Persuadir es convencer o generar un deseo, intentando hacer ver a tu interlocutor que eres la mejor opción sin que se sienta coaccionado, mientras que la manipulación, utiliza el engaño o la coacción.
Siempre hemos sido conscientes de que hay personas que son capaces de cambiar cualquier opinión o vender cualquier producto, la pregunta es: ¿Por qué? ¿Es su personalidad? ¿Qué les hace tener esa capacidad?
Es común atribuir esos éxitos a la suerte, la posición, el carisma, el poder económico del otro. Pero es una idea incompleta, ya que aunque  esos factores tienen su peso, la psicología también juega un rol significativamente importante
Robert Cialdini ha pasado 30 años estudiando cómo se persuade a la gente. Se propuso conocer y estudiar a fondo cuáles eran los fundamentos de la influencia social, y qué características básicas eran propias de un mensaje o una persona con un alto poder persuasivo.
Cialdini condensó sus hallazgos en 6 principios fundamentales, seis principios de la influencia, que pueden ser enseñados, aprendidos y aplicados. Estos son: Reciprocidad, Coherencia, Aprobación Social, Simpatía, Autoridad, y Escasez
Robert Cialdini los explica en tu libro “Influencia: Ciencia y Práctica” y, en esta entrada, se los explicaré para que los apliquen en sus esfuerzos de marketing, ventas o en su vida personal:
PRINCIPIO nº 1: RECIPROCIDAD
Este principio ocupa el primer lugar porque es el más importante: una de las armas más poderosas al momento de entablar una relación con alguna persona o cliente.
La reciprocidad explica que las personas se sienten en deuda hacia aquellos que hacen algo por ellos o que les dan algo. Lo que nos obliga a dar algo de vuelta, para no ser considerados como ingratos. Si envías a alguien un regalo de cumpleaños, lo más seguro es que recibas luego un regalo de esa persona.
En marketing esto implica que hay que dar algo primero: información, muestras gratis, una experiencia positiva… De esa forma, la gente querrá devolver algo a cambio.
PRINCIPIO nº 2: COHERENCIA Y COMPROMISO
Este principio se basa en el deseo de ser y parecer una persona de actitudes y rasgos como: ser lógico, racional, estable y honrado.
El ser humano necesita ser consecuente en lo que hace, lo que dice y en su forma de comportarse frente a los demás. De una forma obsesiva, las personas poseen el deseo de parecer coherentes con respecto a los demás. A la hora de tomar cualquier decisión, existe la “presión” de que el comportamiento sea de acuerdo al compromiso.
Una vez se ha aceptado un compromiso, la persona modifica su comportamiento para adecuarse a ese compromiso y ser consistente. Si el compromiso es público, activo (libre), sin presiones externas y requiere esfuerzo, tendrá aún más fuerza.
Así, por ejemplo, este principio puede explicar por qué es más fácil mantener un cliente que captar uno nuevo.
PRINCIPIO  nº 3  APROBACIÓN SOCIAL
Los seres humanos estamos tremendamente influenciados por las acciones de otras personas. La influencia de los que están a nuestro alrededor puede ser utilizada para modificar comportamientos, especialmente si el individuo se identifica, de algún modo, con la opinión de otras personas. Por ejemplo, si queremos vender videojuegos a adolescentes, no se muestran testimonios de padres que adoren el juego, sino el testimonio de otros adolecentes.
La razón es que utilizamos lo que la mayoría piensa para saber qué es lo correcto. Cuando una persona no tiene claro qué hacer en una situación concreta, tiende a mirar a los que le rodean para orientarse, especialmente las personas que se parecen a ella.
Los testimonios de clientes satisfechos  y mensajes como: “9 de cada 10 personas recomiendan….” son buenos ejemplos del principio de aprobación social aplicado al marketing.
PRINCIPIO nº 4 SIMPATÍA
Cialdini dice que: Somos más propensos a ser influenciados por las personas que nos gustan. Estudiando los factores que resultan claves para conseguir la simpatía, se han identificado a través de muy diversos estudios los cuatro que demuestran una mayor influencia:
1.            El atractivo físico (nos gustan las personas de buena apariencia).
2.            La similaridad (tenemos simpatía por las personas que se parecen a nosotros).
3.            Los cumplidos o halagos (nos gustan las personas que dicen buenas cosas de nosotros).
4.            La asociación.
5.            la familiaridad (confiamos en personas que conocemos).
PRINCIPIO nº 5 PRINCIPIO DE AUTORIDAD
Las personas tienden a seguir consejos y la dirección de aquellos que son percibidos como expertos en cierta área. Gente considerada una autoridad en un tema específico o gente con un alto nivel de influencia por su fama. Por ejemplo, un médico es una autoridad irrefutable para cualquier paciente y un policía impone el orden y ley sin discusión.
Una manera de utilizar la autoridad en el marketing y la publicidad es en los anuncios de muchos productos relacionados con la salud, en donde una asociación o un determinado porcentaje de médicos recomiendan su uso.
PRINCIPIO nº 6: PRINCIPIO DE ESCASEZ
Como indica Cialdini, el sentimiento de estar compitiendo por recursos escasos tiene poderes motivacionales sorprendentes. Cuanto menos hay de algo, más valioso es. Cuanto más rara y poco común una cosa, más gente la quiere.
Este principio es la traducción perfecta que el miedo de perder es más fuerte que el deseo de ganar. Somos más sensibles a posibles pérdidas que a posibles ganancias. De ahí el uso de mensajes en marketing enfatizando la posibilidad de perder oportunidades “¿Te lo vas a perder?” Si el vendedor indica que tiene otro(s) potenciales compradores igualmente interesados en comprar, genera en los posibles compradores la necesidad de definirse pronto y comprar lo más pronto posible si les interesa el bien.
Por supuesto, el principio de escasez es más poderoso cuando es claro que el recurso es finito limitando el tiempo, la cantidad o la oferta. Así se usan ofertas “de tiempo limitado”, las de “hasta agotar existencias”, o “válidas sólo para los 100 primeros clientes”.

COMBINAR LOS PRINCIPIOS

Lo interesante de aplicar estas tácticas es ver también, que:
Los principios de la influencia de Cialdini casi nunca se utilizan de manera autónoma, sino combinados unos con otros como parte de una misma estrategia integral de marketing.

CONCLUSIONES

Es la decisión del cliente la que mueve todo el proceso de comercialización y ahí es donde debemos presentar nuestra influencia. Puede haber miles de consejos para ganar clientes; pero los principios de la persuasión te garantizan influir en ellos y conducir a un aumento en su tasa de conversión (usuarios a clientes).
1.- Estos 6 Principios de la influencia o persuasión han sido utilizados durante décadas por empresas, vendedores e inconscientemente por cada uno de nosotros en nuestras vidas.
Pero recuerde que, si bien estas técnicas son de gran ayuda, el principal factor que provoca la satisfacción de un cliente es un gran producto.
2.- Por otro lado, aún tratándose de una herramienta muy útil para diseñar estrategias de marketing, no se debe abusar de ellos, pues si se tornan muy evidentes, pueden afectar de manera negativa a la marca.
3.- Y  finalmente,  las personas necesitamos confiar en nuestros “atajos” o “heurísticos” para la toma de  decisiones. Por este motivo, hemos de ser conscientes de los peligros de reaccionar de forma automática, y además ser capaces de defendernos cuando nos demos cuenta que están utilizando alguno de estos principios de forma poco ética y manipuladora…