lunes, 9 de abril de 2018

Tipos de productos en la Farmacia: estratégico, recomendado y en promoción

El producto y la selección de surtido se convierten en un elemento estratégico que permitirá diferenciarse y posicionarse. No debe obviarse que la farmacia trasmite una imagen que el cliente percibe, y que asociará con la farmacia, cada vez que la visita.
La farmacia deberá detectar las necesidades y demandas de su clientela. Y a partir de ahí definir unas pautas sobre sus necesidades comerciales y alejarse de la idea (falsa) de que comprar es simplemente una rutina para obtener los productos que luego venderá.
El proceso de compra implica la adquisición de los productos correctos, en la cantidad justa, al precio mínimo, en el momento oportuno y del proveedor más adecuado.
Para ello debemos tener claro que existen distintos tipos de producto en materia de estrategia. Luis de la Fuente (con el que estoy totalmente de acuerdo), indica que podemos diferenciar 3 tipos de productos: estratégico, recomendado y en promoción.
1.- PRODUCTO ESTRATÉGICO:
Aquel que aporta más valor y coincide con nuestro posicionamiento. Es el que deseamos vender y el que vamos a recomendar como primera elección. Su inclusión en nuestro surtido va a configurar una determinada imagen que proyectaremos a nuestros clientes.
Este tipo de producto procede de un laboratorio (con el que la farmacia tiene un plan de sell-out anual), que aporta mejores condiciones comerciales y/o herramientas de salida del producto. En términos económicos, los productos estratégicos son los que aportan mayor rentabilidad pues nos permiten:
a).- Incrementar nuestro margen (porque el proveedor nos hace descuentos y rappels en la compra)
b).- Aumentar la rotación (pues, el laboratorio nos permite realizar acciones que la incrementan la rotación como promociones o eventos, o bien, el proveedor aporta formación al equipo para incrementar las posibilidades de vender su producto).
Las referencias que formen parte de este tipo de producto, tendrán una exposición preferente y en el centro de la balda.
De tal suerte, entendemos como producto estratégico aquel que forma parte de nuestra primera elección como recomendación a los clientes. Dicho producto está definido en base al reconocimiento de marca, a los márgenes comerciales que ofrece, a que la relación calidad/precio sea alta y a que su precio de mercado sea medio. Facilitando nuestra recomendación y las posibilidades de venta.
2.- PRODUCTO RECOMENDADO:
Aquel que viene avalado por una marca de prestigio. No aporta las mejores condiciones comerciales pero son reclamados por nuestra clientela (coinciden con marcas publicitarias que abordan al cliente desde la televisión).
No se puede eludir, en el surtido, referencias con alta notoriedad de marca (referencias conocidas por un gran número de personas), pues:
a).- Si el cliente no encuentra esa marca tan conocida (que le aporta confianza y seguridad sobre la calidad del producto), la imagen de la farmacia puede verse perjudicada. Y lo que es peor, el cliente puede ir a buscar el producto a la competencia.
b).- Cambiar una marca a un cliente que la solicita por su nombre (sobre todo si es una marca muy conocida), comporta cierto riesgo. Es posible que el cliente acepte la sugerencia de cambio. Pero si el nuevo producto “falla”, puede ocurrir que no sólo se pierda una segunda venta, sino al cliente. Lo que es mucho peor.
Hay marcas que deben estar en el surtido porque no queda más remedio. Su presencia en el surtido se hace esencial aunque den poca rentabilidad directa.
En cuanto a su exposición, vamos a situarlos en el lineal siempre a la izquierda del estratégico.
Los productos recomendados son vendidos bajo petición expresa del cliente, pero forman parte de nuestra segunda o tercera propuesta. Y junto a los estratégicos tienen un lugar visible en cuanto a exposición.
3.- PRODUCTO EN PROMOCIÓN:
Se corresponde con una de las denominadas “marcas primer precio” (marcas identificadas con el precio más bajo). Las marcas blancas son el ejemplo típico. Tienen el precio bajo, por lo que el margen es más reducido, pero su rotación es muy alta.
Este tipo de productos está orientado a los clientes que son muy sensibles al precio.
Se expondrán en la parte derecha de la balda.
El exponer productos de promoción presenta dos utilidades:
a).- El comprador va a establecer una doble comparación: compara entre el producto recomendado y el producto estratégico, y compara entre el producto estratégico y el producto en promoción.
Y tiende a posicionar al producto estratégico como el que ofrece la mejor relación calidad precio.
La explicación reside en el “principio del contraste” (principio al que dedicaremos una futura entrada): como seres humanos, no percibimos una cosa por sí misma, sino en relación a otras.
Así cuando enseñan un artículo algo “caro” en primer lugar, la percepción que tenemos del siguiente artículo es que éste es más barato de lo que realmente es.
Sin embargo, cuando se muestran 3 productos similares (aunque sean de diferentes marcas) el principio del contraste funciona de una forma curiosa: se incrementa la preferencia a evitar el artículo de menor calidad (y menor precio) y escoger el intermedio (en nuestro caso el  estratégico). De manera que es posible influenciar la percepción (y la elección) de los consumidores agregando un producto “señuelo” a nuestra oferta.
b).- Satisfacer la demanda de aquellos clientes sensibles al precio, que podrían desviar sus compras a otros canales. No todo el mundo que acude a la farmacia tiene una piel sensible o atópica y necesita productos de venta en farmacia. Muchos no están dispuestos a pagar “algo más”, sencillamente porque no lo necesitan.
Puede ser una buena idea introducir una marca blanca para productos como geles de baño, champús, desodorantes o toallitas infantiles que aunque dejen poco margen tendrán una alta rotación. Si no lo compran en la farmacia lo harán en otros canales.
Una vez identificados los productos es fundamental que el equipo de la Farmacia conozca en profundidad cada una de las referencias y las tipologías de producto, puesto que esa será la clave para saber promocionar cada uno de ellos en relación con las necesidades del cliente y de los objetivos comerciales propuestos por la Farmacia.

jueves, 5 de abril de 2018

Colocación de los artículos en el lineal. El facing

Hemos definido el lineal como “todo el espacio destinado en un punto de venta a la exposición de productos. Este espacio lo componen las estanterías, las vitrinas, las góndolas, los soportes y los accesorios que sirven para exponer el producto que queremos que el cliente adquiera”.
Entendemos que:
a).- Las referencias del surtido que pretendemos exponer en el lineal deben colocarse de una manera ordenada, atractiva y de fácil localización para el cliente. Y
b).- El espacio disponible para la venta en una farmacia es un bien escaso. Todos los esfuerzos deben encaminarse hacia su optimización, ubicando el máximo de referencias adecuadas a las necesidades de los consumidores, y rentabilizando ese espacio al máximo. De esta manera se consigue aumentar el beneficio y mejorar el servicio, los dos objetivos esenciales del merchandising en el punto de venta.
Hoy explicaremos un concepto que habremos de tener en cuenta a la hora de decidir cómo colocar los artículos en el lineal: el “facing”.
EL “FACING”:
El espacio comercial en los lineales, se calcula en facings. Facing es una voz inglesa (cuyo significado es “de enfrente”), que en merchandising se emplea para describir los productos presentados en la primera fila del lineal o expositor del punto de venta.
De tal suerte, se denomina facing (que también puede traducirse como revestimiento), al espacio del estante que ocupa (de forma frontal) una unidad de la referencia. En otras palabras, el número de facings, es el número de artículos alineados de una sola referencia que se puede colocar en el espacio asignado a dicha referencia en el lineal. Por otro lado, la totalidad de los artículos que caben en este espacio, en toda su profundidad, es el stock de presentación de la referencia.
Asignar el número adecuado de facings a cada referencia será útil para que el establecimiento parezca más ordenado y lleno.
Por otro lado, el número de facings resulta muy decisivo en la efectividad de la exposición.
3 aspectos son fundamentales para asignar adecuadamente el facing de una referencia:
1.- La visualización del cliente es clave.
En un entorno repleto de mensajes y estímulos, la referencia requiere un mínimo de presencia para ser vista de forma eficiente. Todo producto debe tener asignado un lineal mínimo que le permita superar el umbral de percepción del cliente, es decir, un mínimo unidades expuestas que puedan ser vistas por el cliente, pues: “lo que no se ve, como si no existiera, no se compra”.
Para calcular este umbral de percepción se tiene en cuenta la velocidad media de desplazamiento de los consumidores en el establecimiento (1m/s) y el tiempo medio necesario para la percepción de un producto expuesto (1/3 s). Por todo ello se llega a la conclusión: de que cada referencia debe tener un espacio mínimo de unos 30 cm. No obstante, en aquellas zonas donde el cliente se desplaza más despacio o se detiene (como la zona caliente situada tras el mostrador), este umbral de percepción puede bajar a unos 20-25 cm. Las zonas frías donde el cliente se desplaza más rápidamente requieren mayores lineales mínimos (40- 50 cm) para superar el umbral de percepción.
Por este motivo, una exposición debería ocupar 3 facings o unidades en la primera línea de la balda. A no ser que sean productos muy anchos o muy estrechos. Éste es el número adecuado para que el producto sea percibido con claridad y que no se desaproveche espacio. Recuerden que si se baja del umbral de percepción puede que el producto no llegue a percibirse.
2.- Las ventas de un producto dependen en gran medida de la cantidad de unidades del mismo producto que se exhiben juntas en el estante.
Existe una relación directamente proporcional entre la cantidad de producto expuesto y las ventas producidas por la exposición. Algunos afirman que: “La aparición paralela de un producto (doble facing) aumenta la venta en un 20 %”. Sin embargo, la venta aumenta con el número de facings hasta alcanzar un límite, por encima del cual no hay incremento de ventas.
3.- La percepción de relevancia que el cliente obtenga de la presentación es vital. 
Los clientes compran lo relevante pues siguen la tendencia de la mayoría. Porque el ser humano tiende a imitar el comportamiento de sus semejantes de forma automática e irracional. Esto se traduce en que consideramos una acción (la compra de un producto en este caso), como apropiada si los demás también la realizan (o pensamos que los demás también lo compran). De ahí que funcionen tan bien eslóganes como: “el producto más vendido” o “me lo quitan de las manos”). Nos hacen pensar que si hay mucha gente que valora ese producto, es porque será realmente bueno). ¡Es el principio de conformidad social! (al que dedicaremos una futura entrada).
Además, “la masa hace que se incrementen las ventas. En efecto, la presentación en masa llama la atención del comprador suscitando un sentimiento de abundancia, de potencia y en alguna medida de euforia de compra. El comprador siente una necesidad de acumular o de adquirir más productos, tanto cualitativa como cuantitativamente, de los que a priori necesita
Por todo ello, es más relevante aquel producto que tiene más presencia.
Les dejo un último consejo: si disponen de 60 cm de lineal para exponer, por ejemplo, crema de manos. Es mejor exponer varias unidades de una o dos referencias que presentar una o 2 unidades de 5 o 6. Hemos de pensar que si elegimos exhibir sólo 2 referencias, el producto se verá mejor y nuestros clientes identificarán mejor el producto expuesto. Por otro lado, si tenemos menor variedad, compraremos más unidades de cada referencia, y posiblemente las podremos adquirir en mejor condiciones, y podremos venderlas con mejor rentabilidad (más margen, mayor rotación, o ambos).

lunes, 2 de abril de 2018

Venta cruzada en rinitis alérgica. Segunda parte

En la entrada anterior tratamos los 2 perfiles de clientes para la rinitis alérgica (jóvenes de 25-35 años que experimentan síntomas alérgicos que les limitan y personas mayores (60-65 años) que comenzaron a padecer rinitis alérgicas severas.
También expusimos algunas preguntas que deberíamos realizar en el mostrador a estos pacientes:
Hoy finalizaremos el protocolo explicando los diferentes productos que podemos ofrecer en la farmacia para la rinitis alérgica y los argumentos con los que acompañaremos la oferta de los mismos.
TRATAMIENTO VACUNAL O INMUNOTERAPIA.
Destinado a aquellos pacientes a los que creemos poder desensibilizar del alérgeno responsable de su proceso. Consiste en la aplicación de una inyección o vacuna de alérgenos específicos a los que el paciente ha dado positivo como alérgico.
TERAPIA MEDICAMENTOSA Y COADYUVANTES
Cuando el agente causal se desconoce, el tratamiento se dirige a tener un buen control sintomático de la alergia para mejorar las consecuencias de la misma. En la mayoría de ocasiones son tratamientos que se complementan entre sí, mejorando la calidad de vida de los pacientes.
SOLUCIÓN SALINA ESTÉRIL
El lavado activo y dinámico de las fosas nasales mediante una solución estéril de agua de mar, muy rica en oligoelementos y sales minerales, ayuda a eliminar las secreciones, descongestiona la mucosa, e hidrata favoreciendo que la mucosa pueda realizar su función: humidificar y calentar el aíre que penetra hacia el árbol respiratorio. Por no alterar las mucosas ni producir efectos adversos importantes es el tratamiento de elección en niños pequeños.
TIRAS NASALES
Se colocan sobre el puente de la nariz, y producen, de forma natural una suave apertura de las fosas nasales, contribuyendo a reducir la resistencia al paso del aire y la congestión nasal.
MASCARILLAS
Las mascarillas son dispositivos que limitan el contacto del paciente con el alérgeno.
TRATAMIENTOS FARMACOLÓGICOS
DESCONGESTIVOS NASALES TÓPICOS
Eficaz para reducir a corto plazo la congestión pero carecen de efecto sobre los estornudos, la rinorrea y el picor nasal u ocular.
El principal problema de los descongestivos tópicos es que su utilización de manera continuada produce congestión de rebote debido a un mecanismo compensatorio frente a un proceso de vasoconstricción prolongado. El resultado es un cuadro de congestión nasal que el paciente suele interpretar como recaída al estado inicial. Lo que le induce a utilizar más descongestivos entrando en un círculo vicioso que puede acabar en rinitis crónica.
Por ello, se recomienda un periodo máximo de uso de 3-4 días. Si fuera necesario utilizarlos más tiempo, debe recurrirse a descongestivos por vía oral.
Están contraindicados en niños menores de dos años y en individuos tratados con IMAO.
Los más utilizados son: efedrina, fenilefrina, nafazolina, oximetazolina y xilometazolina. Oximetazolina y xilometazolina tienen una duración de acción comprendida entre 8 y 12 h, por lo que sólo se administran dos veces al día, mientras que los restantes han de ser administrados cada 4 y 6 h.
DESCONGESTIVOS ORALES
Su principal ventaja es la mayor duración de su acción si se los compara con los tópicos, pero producen menos vasoconstricción. No producen irritación local, ni congestión de rebote o rinitis medicamentosa por uso abusivo.
Su mayor inconveniente es que incrementan la presión arterial. Están contraindicados en arritmias, enfermedad coronaria, hipertensión, hipertiroidismo, glaucoma, diabetes o hipertrofia prostática.
ANTIHISTAMÍNICOS
Antagonizan la rinorrea acuosa, los estornudos, y el picor nasoconjuntival y de garganta. No poseen efecto sobre la congestión y obstrucción nasal, por lo que su uso está más indicado en el caso de las rinitis estacionales con menor componente congestivo. Por este motivo se usan también combinados con descongestivos nasales.
Por su buena eficacia antialérgica, la ausencia de efectos centrales (no suelen inducir sedación), producir menos efectos anticolinérgicos (sequedad ocular, visión borrosa, retención urinaria, estreñimiento o taquicardia), junto a una posología más cómoda (1 vez/día), los de segunda generación (cetirizina, loratadina, ebastina, rupatadina,...) son los fármacos de elección.
Los antihistamínicos también se pueden utilizar por vía tópica, como ocurre con la azelastina y levocabastina. La pulverización nasal, tras un lavado previo con soluciones de agua marina isotónica o hipertónica, produce un rápido alivio de los picores y estornudos, y usada de forma regular previene la aparición de síntomas.
Deben usarse con precaución en pacientes con problemas de arritmia, enfermedad hepática o en tratamiento con eritromicina, antifúngicos imidazólicos, claritromicina y fluoxetina, entre otros.
CORTICOIDES
Reducen la hiperreactividad nasal, a la vez que disminuyen de forma potente la inflamación nasal. Son eficaces para el tratamiento de todos los síntomas (obstrucción nasal, estornudos, rinorrea…), salvo los oculares.
Los corticoides más utilizados por vía nasal son: beclometasona, acetónido de triamcinolona, mometasona, fluticasona, flunisolida y budesonida.
El inicio de la acción antialérgica es lento (1 a 3 días). Su máxima eficacia se alcanza al cabo de un periodo comprendido entre 2 y 6 semanas de tratamiento. Están indicados en la fase inicial si existe congestión nasal. Algunos autores sugieren iniciar el tratamiento 2 semanas antes de que aparezca el polen y administrarlos regularmente durante todo el periodo de polinización.
La dosis habitual es de dos pulverizaciones en cada fosa nasal una vez al día y cuando se alcanza una mejoría se disminuye la dosis a la mínima dosis eficaz.
Los corticoides tópicos generan como efectos secundarios irritación, sequedad local y epistaxis, a veces por mala aplicación sobre el tabique.
Hay ocasiones en que los corticoides se usan de manera sistémica, os corticoides sistémicos (vía oral o intramuscular). Únicamente están indicados para tratar rinitis alérgicas durante cortos períodos y en circunstancias especiales. En estos supuestos se utiliza la prednisona oral a dosis de 1mg/kg/día o el deflazacort a dosis de 1,5 mg/kg/día en un ciclo corto de una semana o en pautas decrecientes.
ANTILEUCOTRIENOS (montelukast, pranlukast y zafirlukast)
Indicados en cuadros de rinitis alérgica asociada a asma.
CROMONAS
Su efecto parece ser más potente cuando la administración del fármaco precede a la exposición al alérgeno, por lo que su utilización está recomendada en la prevención de las rinitis alérgicas de todo tipo.
ANTICOLINÉRGICOS
El bromuro de ipatropio por vía intranasal ha demostrado ser eficaz para controlar la rinorrea, pero carece de efecto sobre la obstrucción y el prurito. Está indicado fundamentalmente en la rinitis perenne.
4.- ¿CON QUÉ ARGUMENTOS ACOMPAÑAREMOS CADA SUGERENCIA/RECOMENDACIÓN?
La solución salina estéril ayuda a eliminar las secreciones y descongestionar la mucosa nasal.
La solución salina con hialurónico, además de descongestionar y de eliminar secreciones, restaura la mucosa nasal.
También hay una solución salina con aceite esencial de eucalipto y menta que descongestiona aportando una sensación de alivio y frescor.
Las tiras nasales reducen los efectos de la congestión y facilita el paso del aire.
Con la mascarilla filtra la entrada de aire y se evita el contacto con el alérgeno. (Esto último también se logra con la funda o el espray antiácaros).
Las gafas frenan la exposición al alérgeno y evitan el picor ocular.
Los descongestivos nasales alivian la congestión nasal.
Los antihistamínicos orales reducen síntomas como picor nasal y ocular, estornudos y goteo (rinorrea) nasal.
El espray nasal con descongestivo y antihistamínico frena la congestión nasal y el goteo continuo.
Los antihistamínicos combinados con descongestivos nasales por vía oral calman los síntomas nasales y oculares de la rinitis. Su doble acción descongestiva y antihistamínica le libera de los síntomas de la alergia.
El corticoide por vía nasal actúa contra los principales síntomas de la alergia. Congestión nasal, goteo nasal, estornudos y picor nasal. Proporciona 24 horas de alivio.
El colirio antihistamínico atenúa el picor nasal y el lagrimeo.
Los lavados oculares con manzanilla amarga mitigan la irritación y el picor ocular.
Puede emplear lágrimas artificiales para hidratar el ojo y aportar confort, además tiene propiedades antiinflamatorias y aceleran la reparación de la cornea.