jueves, 15 de marzo de 2018

Zonas frías y zonas calientes

Una óptima gestión del lineal tiene su aliado inmediato e imprescindible en conocer y gestionar correctamente los flujos de la gente en la farmacia, y situar en el orden adecuado las categorías y las familias de productos.
Existen tendencias naturales, que todos cumplimos de manera espontánea, que habrá de tenerse en cuenta para optimizar los resultados de una buena administración de los espacios lineal y espacial. Así, por ejemplo, existe una tendencia natural e innata del cliente a ir hacia la derecha cuando entra en un local, (lo recorrerá en sentido contrario a las agujas del reloj). Por eso (siempre que el local lo permita), el punto de acceso se debe colocar a la derecha de la superficie comercial, y las cajas registradoras se suelen colocar a la izquierda de la puerta de entrada.
También hay que tener en cuenta que, cuanto mayor sea el tiempo que la persona pase en el interior de la farmacia, mayores serán las probabilidades de que efectúe una compra. Así, que es importante aprovechar al máximo el espacio y crear recorridos (utilizado expositores, góndolas o pasillos), para que esto se produzca.
Del mismo modo que otorgamos una relevancia distinta a un producto en función de a qué altura es colocado en una estantería, daremos una importancia distinta a un producto en función de la zona en que lo coloquemos. Porque, no está de más decirlo, hay zonas que venden más que otras.
De tal suerte, el espacio de la farmacia se divide en:
1.- ZONAS CALIENTES: Aquellas que son más accesibles, más visibles y/o más llamativas, como por ejemplo las zonas cercanas al mostrador o la góndola que marca el sentido de circulación de nuestros clientes. En estas zonas, se interpreta que es más fácil provocar la venta.
Y 2.- ZONAS FRÍAS: Aquellas que quedan más escondidas y alejadas de la circulación del consumidor. ¿Quiere esto decir que las zonas frías no venden? Obviamente no. Sin embargo, en las zonas frías hay que hacer más esfuerzo para hacerlas atractivas (con buena iluminación, artículos de primera necesidad, o promociones muy atractivas para el cliente).
Las zonas frías son útiles para exponer los “productos destino”, productos que el cliente hará un esfuerzo en buscar pues en muchos casos acude a la farmacia especialmente con esa finalidad. Ejemplos e este tipo de productos pueden ser alimentación infantil o las gasas.
Esos “productos destino” están muy determinados por el tipo de clientela que posea la farmacia. De tal suerte, en una farmacia situada en un barrio con gran presencia de padres y público infantil la exposición de productos de nutrición, higiene y/o cuidado infantil resulta esencial: La recomendación es colocarlos en un sitio frío. Para que cuando se dirijan al mismo, se generen oportunidades, de compra no planificada, de otros productos.
Por otro lado, en las zonas calientes se dispondrán aquellos productos susceptibles de una compra por impulso (donde el cliente adquiere un producto que ni conoce, ni tenía planificado comprar, pero que está dispuesto a adquirir como capricho, curiosidad,…), o una compra recordada (aquellas en las que el cliente al ver el producto, recuerda la necesidad de compra). Pongamos como ejemplo aquel cliente que, mientras espera a ser atendido, recuerda que se le termino el gel de baño y aprovecha para comprarlo.
Así, en estas áreas calientes se sitúan productos de consumo cíclico o artículos que puedan llamar la atención del cliente porque previamente los ha conocido a través de la publicidad (artículos de dermofarmacia, medicamentos de venta libre, productos de temporada como fotoprotectores corporales o productos de adelgazamiento, etc.). Además de aquellos que mejor margen comercial tengan (productos estratégicos), o artículos cuya rotación se pretenda incrementar.
Se recomienda la siguiente distribución:
1.- Familias de alta rotación
Se destinan a zonas frías, para obligar al cliente a buscarlas y generar otras oportunidades de venta al recorrer el establecimiento.
2.- Familias de rotación media
Son artículos que el cliente no suele ir a buscar a la farmacia, pero sí que se lleva cuando los encuentra expuestos.
Lo ideal es colocarlos en el tránsito entre las zonas calientes y las frías.
3.- Familias de rotación baja
Con el objetivo de garantizarles visibilidad se destinan a zonas calientes. Eso sí, los artículos de venta prácticamente nula no se deben tener expuestos. Pues se está desaprovechando el espacio que ocupan (el cual podría emplearse para exponer otros productos que sí se venderían), e incluso puede que perjudiquen la imagen de la farmacia.
Finalizo exponiéndoles un ejemplo de cómo podrían distribuirse las distintas categorías en zonas calientes y frías:
En el lado derecho (del camino de entrada al mostrador) se colocaron higiene corporal, capilar y bucal. Y a continuación (cerca del mostrador) la cosmética.
En el lado izquierdo (siempre desde la calle) se situó la categoría infantil (alimentación infantil, higiene infantil y accesorios infantiles).
Siguiendo a la categoría infantil (ya cerca del mostrador), se emplazó la categoría “dietética y fitoterapia”. También pudo haberse intercambiado esa zona con la categoría de cosmética, y situarla en un punto de atracción más tranquilo donde la cola de espera no sea un problema en el momento de enseñar una crema cosmética. Pues la dedicación a este tipo de artículos debería ser pausada y sin estar en medio de toda la atención del público.
Finalmente, los medicamentos publicitarios, que no deben estar al alcance directo de los usuarios, se acomodaron en los lineales ubicados detrás del mostrador. Existen farmacias en las que el espacio de exposición sólo da cabida a productos de parafarmacia, sin contar en absoluto con los medicamentos publicitarios. Ello es un grave error, ya que la imagen de establecimiento sanitario serio la aportan los medicamentos y ellos son los que diferencian a las farmacias de otro tipo de establecimientos competidores.

lunes, 12 de marzo de 2018

Los niveles del lineal

El lineal es todo el espacio destinado en un punto de venta a la exposición de productos. Este espacio lo componen las estanterías, las vitrinas, las góndolas, los soportes y los accesorios que sirven para exponer el producto que queremos que el cliente adquiera.
El lineal se comporta (en ciertos aspectos) como un vendedor, por ello el articulo debe de estar bien expuesto para cuando el cliente se acerque a él lleve a cabo su compra. El lineal al ser como un vendedor (pero de forma silenciosa), adquiere una gran importancia en los establecimientos.
Sin duda, el tener una correcta asignación de espacio constituye unas de las herramientas más importantes de ventas con que cuenta el responsable del establecimiento.
En este post quiero recordarle las diferentes alturas con las que se juegan a la hora de exponer el producto en el comercio. Esto es más importante de lo que cree ya que dependiendo de la altura hace que el producto sea más o menos vendible.
EXISTEN 4 NIVELES EN EL LINEAL:
1.- Nivel al suelo:
Comprende el nivel más bajo, va desde el suelo hasta una altura de 60-70 cm. El cliente, para ver y coger el producto, debe agacharse, y dado que agacharse no nos suele gustar demasiado (incluso hay quién tiene dificultades físicas para poder hacerlo), este nivel de lineal no es una zona de buena visibilidad y no tiene muchas ventas. Un producto colocado en este nivel tiene una posibilidad de venta del 13%.
Por lo que suelen colocarse aquellas referencias cuyo margen es bastante bajo, o para exponer productos pesados que sean más fáciles de adquirir por parte del cliente. En este nivel deberemos colocar los artículos siguientes:
.- Artículos de atracción, (productos gancho o productos estrella que han atraído al cliente a nuestro punto de venta): se colocan en el nivel del suelo para obligar al cliente a que recorra todo el lineal hasta encontrar el producto deseado y, como este nivel suele ser frío, estos productos de atracción servirán para convertirlo en un punto caliente
.- Artículos voluminosos: para evitar que el cliente realice un esfuerzo excesivo al cargarlos, pues es mucho más cómodo cogerlos en el nivel del suelo que si se encuentran en otro nivel más alto.
.- Envases con lectura vertical, que facilitarán la lectura al comprador que circule por la zona, ya que se leen de forma mucho más rápida.
.- Algunos establecimientos lo utilizan como almacén para tener más facilidad de reponer el producto
2.- Nivel de las manos:
Generalmente esta altura comienza a la altura de la cintura, y se considera la segunda zona de mejor venta dentro de las cuatro existentes. Se encuentra a una altura de 70 a 120 cm, el esfuerzo para coger el articulo es menor que el anterior ya que lo tenemos a nivel de las manos.
En consecuencia, este nivel tiene mayor venta que el anterior, pues el cliente sólo tiene que tender la mano para coger sin esfuerzo el producto, que tiene una posibilidad de venta del 26 %.
Para sacarle rentabilidad se suelen colocar aquellos productos de mayor margen comercial y poca rotación, a ser posible promocionados con cartelera o animación.
3.- Nivel de los ojos:
Esta a una altura de 120 a 170 cm del suelo, es el nivel más cómodo para el cliente ya que tiene el producto a la altura de los ojos. Es el nivel que ve y percibe en primer lugar el cliente, cuando pasea su mirada por una estantería. Por ello, este nivel tiene mucha mayor venta que los dos anteriores: los productos situados en este nivel tienen una posibilidad de venta del 52%.
Esta altura permite que todas estas premisas básicas del merchandising visual se cumplan: hacer que el producto sea visible, tangible y accesible, y es por ello que es la altura más deseada y más rentable de todas. En los supermercados, las marcas se rifan esta zona de exposición y conseguirla es una auténtica lucha entre ellas… algunos estudios indican que aquello que se expone a esta altura se vende un 35% más que aquello colocado en alturas inferiores.
Este nivel se utiliza para llamar la atención de los clientes y en él se colocarán artículos que favorezcan la compra impulsiva.
4.- Nivel superior o de la cabeza:
Se encuentra a partir de 1,70 metros. Es una altura que recibe una atención escasa por parte del cliente, y tiene el mínimo de ventas. La posibilidad de venta es del 9%.
Esta altura se suele utilizar para exponer producto que sea ligero, o en establecimientos pequeños puede emplearse para almacenar producto ya expuesto (se colocan artículos de repetición).
En algunos comercios, a la hora de diseñar el mobiliario, se obvia directamente esta altura y no se instala ninguna estantería, ello permite que le sensación visual del establecimiento sea menos recargada, pudiendo utilizar esta altura para colocar cartelería de temporada, para dar información, o para publicidad.
No debe olvidarse que cambiar un producto de una posición a otra puede influenciar en su crecimiento de ventas de manera notable.
Según algunos estudios cambiando los productos de nivel se observan los siguientes cambios sobre ventas:
· Del nivel del suelo al nivel de las manos = + 34%
· Del nivel del suelo al nivel de los ojos= + 78 %
· Del nivel de las manos al nivel de los ojos= + 63%
· Del nivel de los ojos al nivel del suelo= – 40%
· Del nivel de las manos al nivel del suelo= – 32%
Lo que hace preciso que se vayan rotando los productos, cambiarlos de una posición inferior a una superior para volver a su posición inferior.
Y por supuesto, a cada familia de productos que se expone ha de asignársele una longitud mínima que le permita superar el umbral de exposición del cliente, esto es, un mínimo de referencias expuestas que puedan ser vistas por el cliente, ya que “lo que no se ve, como si no existiera, no se compra”.
Como regla general, la longitud mínima que hay que dar a una referencia es de 30 cm., ya que si es menor el cliente que circula a una velocidad de 1 m/s no la percibe. Aunque este mínimo varía pues en una zona donde el cliente espera podría reducirse hasta 20-25 cm y en zonas que atraviesa rápidamente se requiere mínimos mayores (40 cm) de exposición.
También hay una longitud máxima por encima de la cual, aunque aumentásemos la longitud del lineal adjudicado a un producto, las ventas permanecerían inalterables. Esta longitud depende de cada producto en concreto.
En resumen: Se dice que la altura de los ojos es la que más vende, y esto es real. Pues los productos expuestos en esta altura se venden mucho mejor que los que se encuentran por encima o por debajo de ella. Debido a que reciben una mayor atención por parte del cliente
De tal suerte: el mejor nivel es el de los ojos seguido del de las manos, del nivel suelo y por último el nivel de la cabeza. Una vez leí que este principio puede llevarlo incluso a su nevera, los nutricionistas recomiendan colocar los alimentos más saludables a la altura de los ojos para captar tu atención de forma inmediata y antes que cualquier alimento menos saludable…
Viene bien recordar estas cosas para que se rentabilice al máximo el mobiliario y el espacio. Pues como ya sabe cada metro cuadrado cuesta mucho y hay que pensar bien en qué y con qué lo invertimos. Espero que le haya sido de utilidad, como siempre esa fue mi intención.

jueves, 8 de marzo de 2018

Ventas cruzadas: argumentos y objeciones. Segunda parte

En la entrada anterior, pudieron leer el comienzo de esta exposición sobre argumentos y objeciones a las ventas cruzadas. Hoy la finalizaremos:

VENTAS CRUZADAS: ARGUMENTOS Y OBJECIONES. SEGUNDA Y ÚLTIMA PARTE:

¿HAY MÁS OBJECIONES A REALIZAR VENTAS CRUZADAS?
Sí, otra pega suele ser: “Somos una empresa pequeña”. No obstante, el cross-selling es totalmente aplicable tanto a grandes empresas como a pequeñas. Aunque la gran empresa siempre tendrá más opciones de venta puesto que puede optar a investigar sobre los gustos o hábitos de consumo de los clientes y ofrecer más productos, las empresas que mejor conocen a sus clientes son sobre todo las PYMES. Esto sucede debido a que cuentan con reducido número de clientes que les permite un mayor acercamiento.
Y también suele aparecer la falta de conocimiento de técnicas de venta. Lo que provoca una serie de reparos:
a).- Se piensa que genera rechazo por parte del cliente:
¿Queremos forzarle a llevar un producto que no necesita? Esto ocurre cuando no se piensa en las necesidades del cliente, sino en las de la empresa o del vendedor. Un ejemplo: Si el dueño de una pescadería decide dar salida a unas cigalas que ya han perdido toda su frescura, comentando con los clientes que “las acaba de recibir del puerto”, es posible que las venda todas esa misma mañana y el pescadero se sienta feliz comentando para sí: “Menos mal que me las he quitado todas de en medio, y a buen precio que las he vendido”. También es posible que no escuche ninguna queja de los clientes con posterioridad, pero seguro que alguno falta a su cita con el pescadero en adelante (el 80% de los clientes descontentos con un servicio no se queja, pero tampoco vuelve). Te llevas las cigalas porque confías en el profesional, que conoce al producto y las exigencias de su clientela. Con ese cliente, que tras su comentario, además de los chocos, se ha llevado unas cigalas, el pescadero no ha realizado una venta cruzada, lo que hizo el pescadero tiene otro nombre; estafa y engaño.
Mi amiga @susitravel expuso este ejemplo de venta cruzada: Chico 25 años viene a la farmacia a por Dormidina®. Podemos ser simples despachadores y darle lo que pide, o preguntar: Tengo que conocer sus necesidades, eso solo se hace preguntando y escuchando, después podré argumentar la venta. Este chico en concreto nos cuenta (a través de nuestras preguntas) que ha empezado a trabajar y está muy nervioso y no duerme por las noches; y luego no puede con su alma por las mañanas, ha dejado hasta el gimnasio de lo cansado que está.
Podemos venderle el producto que viene a buscar (aunque en este caso sería mejor algo relajante y no un inductor del sueño) y podemos argumentarle que para ese cansancio mañanero sería ideal un polivitamínico. Podéis recomendar una jalea real, un multivitamínico con Q10 (por lo del ejercicio...).
Tras conocer (preguntando y escuchando) las necesidades/problemas del cliente. Se le ha ofrecido un producto que le facilite el sueño nocturno, (producto por el que había venido a la farmacia). Además, se le ha ofertado un producto complementario (con el que combatir su cansancio matutino), que mejorará la satisfacción/resolución de su necesidad/problema.
Por supuesto, el ofrecimiento de ambos productos fue acompañado de una explicación concisa de cómo esos productos le ayudarán a solucionar el problema que lo trajo a la farmacia. ¿Qué motivo tendrá el cliente para rechazar esta forma de actuar?
b).- Aparece temor:
¿Estoy poniendo en peligro la venta actual? Una muestra de interés verdadero nunca incomoda, al contrario. Hemos escuchado al cliente y buscado la solución a su problema de la manera más integral posible sin ofrecerle productos que no necesita porque en ese caso buscará otras farmacias que no le quieran colocar artículos de más en cada compra. Le informamos sobre el producto, esa información gratuita genera la compra. En el ejemplo anterior: “Con este polivitamínico te sentirás con fuerzas para afrontar la semana...”
c).- Aflora desconfianza:
¿Se está siendo demasiado “vendedor”? ¿Confundimos al cliente ofreciendo demasiados productos a la vez?
No. Porque no se pretende que a ese cliente nos llegó con síntomas como malestar general, con febrícula o sin ella, rinorrea y tos vinculada a la mucosidad se le encasquete  un analgésico / antitérmico para el malestar general, un antihistamínico (que reduce el exceso de producción mucosa), para aliviar la rinorrea, y un mucolítico que le alivie la tos ligada a la mucosidad. Además, ya puestos,  el farmacéutico podría informarse sobre si el paciente tiene picor o irritación de garganta, en cuyo caso, le recomendaría caramelos balsámicos que servirán para disminuir la sequedad de la garganta aliviando la irritación…
No. Así abrumaríamos al cliente. Lo que hacemos es preguntarle, así demostramos interés por sus necesidades. Y a partir de su primera respuesta (que suele ser lo que más le está preocupando), le asesoraremos, y le sugeriremos una o dos ventas cruzadas.
d).- Es mejor ofertar la venta cruzada más adelante, cuando nuestra posición con este cliente sea más sólida.
NO, incluso los clientes poco habituales, después de haber realizado una compra en nuestra oficina de farmacia, nos proporcionan información suficiente como para intentar la venta cruzada de al menos un producto. Imaginemos una madre que adquiere leches infantiles:
Como sabemos que cualquier situación de alto estrés (parto incluido) implica una caída a los 2-3 meses (denominada efluvio telógeno), podemos preguntarle: ¿últimamente se le cae más el pelo? Una respuesta afirmativa nos permitiría recomendarle un champú anticaída. Quizá en este momento no adquiera el champú, porque todavía no ha detectado indicios de caída del cabello derivados de la reciente maternidad. Pero si al cabo del tiempo nota (en el baño, la ducha o el peine) una caída superior a la habitual, será ella quien regrese a la botica, y pida ese champú. No sólo se habrá generado una compra -aunque no inmediata- sino que, además, se habrá reforzado su confianza al haber detectado un problema de salud de forma rápida y eficaz.
Otro ejemplo, a otra madre que viene por la leche, le preguntamos: ¿qué tal come?, ¿está irritable?, ¿llora mucho?, o ¿está inquieto?, ¿le ocurre después de las tomas?... Si el lactante sufre cólicos puede recomendarse un complemento fitoterápico para los gases y un biberón anticólico.
e).- ¿Qué hago si surgen las objeciones?
Tan solo indagar para entender qué es lo que el cliente busca. Muchas veces las objeciones son simplemente preguntas o dudas que aún no han sido resueltas.
Y FINALMENTE, IMPLEMENTAR VENTAS CRUZADAS TIENE UN COSTE, ¿NO?
Efectivamente, pero primero tenga en cuenta que su situación actual no le deja satisfecho. Debe analizar, no el costo, sino si la inversión merecerá la pena por los resultados que obtendrá.

POSDATA:
Esta entrada fue publicada originalmente el 3 de octubre de 2013 en el blog “El rincón de Linimento.

lunes, 5 de marzo de 2018

Ventas cruzadas: argumentos y objeciones. Primera parte

Francisco Rua es un farmacéutico adjunto onubense, autor del blog "El rincón de Linimento" (alojado en la web de SEFAC). todas las semanas logra sacar tiempo para escribir una entrada sobre la actualidad farmacéutica desde el punto de vista de un adjunto.
En sus post es frecuente leer dudas y preocupaciones sobre la evolución de la farmacia comunitaria, y ya ha tratado el tema "VENTAS CRUZADAS EN LA FARMACIA" en variads entradas. Hoy le preguntamos sobre si es adecuado (o no), que en la farmacia se realicen ventas cruzadas.
¿POR QUÉ IMPLANTAR VENTAS CRUZADAS?
El gasto farmacéutico público a través de farmacias ha experimentado una reducción “sin precedentes". Este año (2013) se cerrará con una disminución del 33% respecto a mayo de 2010 (momento de máximo gasto anualizado en España), situándose en un nivel similar al de mediados de 2003.
Esta pérdida de rentabilidad en el medicamento financiado por el Sistema Nacional de Salud ha puesto en una difícil coyuntura a muchas farmacias. Una de las vías para paliar esta situación pasa por impulsar la venta libre, y una de las estrategias para ello es la implantación de ventas cruzadas (up/cross selling).
Con la implantación de acciones de up/cross selling, la farmacia conseguirá “más unidades por operación”. Pero además del incremento en la facturación el uso de las ventas cruzadas tiene más beneficios como:
  • Incremento en la satisfacción del cliente, ya que obtiene una solución más efectiva de lo que esperaba.
  • Mejorar su posicionamiento en la mente del consumidor, logrando que le perciba como asesor, más que como vendedor.
  • Aumento de la confianza del cliente. El cliente percibe que “nosotros lo entendemos” y estamos un paso adelante en sus necesidades.
  • Clientes más fieles, (disminuye la probabilidad de que cambie a un competidor) pues cuando no se satisfacen completamente sus necesidades, al cliente se le incita a visitar a la competencia.
  • Ahorro de costes, conseguir nuevos clientes es muy costoso (es cuatro veces más fácil vender a un cliente existente que captar a uno nuevo), con la venta cruzada se maximiza el valor de cada uno: resulta más rentable desarrollar una  “cartera de ventas cruzadas” (buscando cubrir la necesidad de productos complementarios en los clientes “habituales”); que buscar y conseguir nuevos clientes que nos permitan los mismos resultados finales.
  • Optimización de los costes, ya que los gastos en la gestión de ventas se reducen.
  • Crecimiento en mercados maduros, al estimular las ventas de productos y servicios secundarios.
  • Del mismo modo, cuanto más consiga vender la empresa con las ventas cruzadas, más conocerá a sus clientes y podrá obtener de ellos las necesidades e ideas para futuros productos o servicios.
POR TANTO, LA VENTA CRUZADA NO SÓLO INCREMENTA LA FACTURACIÓN ¿ES ASÍ?
No seré tan cínico de negar que la venta cruzada incrementa el número de unidades por operación y el tique medio. No obstante, además de aumentar el nº de unidades por operación. Estas técnicas también ayudan a generar más operaciones, es decir, atraer clientes potenciales, porque con estas acciones la botica se diferencia respecto a la competencia y encuentra una buena forma de captar clientes. La apuesta por ofrecer un consejo sanitario profesional, de calidad y distinto es un valor añadido en relación a otros. Además, el cliente vuelve con más frecuencia atraído por este servicio y ve la farmacia como un establecimiento más atractivo enfocado a la salud y el bienestar.
Por otro lado, es lógico que se cree un lazo más habitual, firme y agradecido. Los clientes recurrirán de nuevo a la farmacia en busca de soluciones, evitando los trastornos de tener que cambiar de proveedor. En muchas ocasiones pueden convertirse en prescriptor, recomendando nuestra botica.
Porque mi verdadero objetivo con la venta cruzada es satisfacer a mi cliente para que repita su visita y lograr su fidelización, y si es posible que nos recomiende. Para ello, nuestra recomendación (venta cruzada) debe aportar un valor real al paciente, si no carece de sentido.
Sin embargo, ¿cuántas veces ponemos en práctica estas técnicas de up/cross selling? Realmente, muy pocas. Y, desde luego, no es por desconocimiento de nuestros clientes. Ante un problema dermatológico repetido, ¿preguntamos a quien lo sufre cómo cuida diariamente su piel a fin de descubrir si el problema está causado por el uso de un producto inadecuado que podemos cambiar?
¿Potenciamos nuestros servicios de medición de parámetros, (medida de presión arterial, AMPA, determinación de parámetros bioquímicos...)? ¿Los ofrecemos activamente a pacientes a quienes podrían resultar beneficiosos?
¿QUÉ OBJECIONES SE PLANTEAN A LAS VENTAS CRUZADAS?
Una excusa habitual: no tenemos costumbre, siempre lo hemos hecho así, nunca hemos probado a hacerlo de otra manera. El consabido paradigma.
El problema de la venta cruzada en farmacia, e incluso el de la venta en su sentido más general, es que tomamos un paradigma antiguo y heredado como si fuera un axioma. No hacemos venta cruzada porque no. Y punto. Pero en ningún sitio está escrito que un paradigma no pueda cambiarse, que un modelo no pueda sustituirse, que los principios sobre los que planificamos y proyectamos nuestra actividad de ventas no puedan y deban ser distintos de los aplicados hasta hoy. Ha llegado el momento, nuestro negocio y nuestro mercado nos lo están pidiendo a gritos.
¿POR QUÉ NO TODOS CREEMOS EN LAS VENTAS CRUZADAS?
La venta cruzada está mal vista por los propios farmacéuticos, como si fuera una forma de “forzar” al cliente a comprar más de lo que necesita. Nada más lejos de ello, una venta cruzada jamás debe inducir al cliente a comprar lo que no necesita, ni invadir su privacidad, ya que probablemente se acabará perdiendo al cliente que no se sentirá cómodo.
En una estrategia general de venta cruzada el objetivo principal no es sólo incrementar el tique de ventas, sino ayudar al consumidor a dar solución a otros problemas o necesidades reales, que puede no conocer o haber olvidado, lo que nos permite diferenciarnos y dar valor añadido a nuestra actividad. No nos olvidemos que tarde o temprano necesitará el producto complementario, y si no se lo vendemos lo hará la competencia, que puede aprovechar la oportunidad para demostrar que son mejores proveedores que nosotros.
Esta herramienta de gestión, bien utilizada, se traduce generalmente en un incremento de nuestras ventas, pero también en algo tan importante como es la fidelización del cliente, que estará más satisfecho con el servicio que se le ha prestado.
Otra de las dificultades de la venta cruzada en farmacia tampoco es nueva: el perfil de no-vendedor del farmacéutico, que contagia a su equipo: “La sensación de que vender, y más aún, vender por sugerencia, traiciona los más altos principios de la profesión”.
Yo defiendo la implantación de la cartera de servicios en la farmacia, sin embargo podemos imaginar un servicio profesional, útil, necesario, que muestre al farmacéutico como un sanitario asistencial… pero si el servicio no cubre los costes que supone, no se dará, y el esfuerzo para diseñarlo y desarrollarlo habrá sido en balde. Al final debe venderse el servicio: identificar a los posibles usuarios y a los que pagarían por el mismo, comunicar los beneficios del servicio, y todo ello, por supuesto, a un precio que reporte beneficio económico a la farmacia y sea asumible por el cliente.
CONTINUARÁ
POSDATA:
Podrán terminar de leer esta exposición sobre argumentos y objeciones a las ventas cruzadas en la próxima entrada que contiene la segunda y última parte.
Esta entrada fue publicada originalmente el 3 de octubre de 2013 en el blog “El rincón de Linimento.