jueves, 15 de febrero de 2018

Dimensiones y cualidades del surtido

La semana pasada comenzamos una serie de entradas dedicadas a la gestión del surtido. Tras el post dedicado a la clasificación del surtido. Hoy hablaremos sobre las dimensiones y las cualidades del surtido
DIMENSIONES DEL SURTIDO
El surtido o conjunto de referencias que comercializa una farmacia puede medirse en dos dimensiones: profundidad y amplitud.
La amplitud es el número de categorías o familias de artículos que el detallista (la farmacia en nuestro caso) decide trabajar en sus puntos de venta. En consecuencia viene dada por el número de necesidades satisfechas. En el caso de la farmacia describe la cantidad de problemas de salud que soluciona con su surtido.
La profundidad es el número medio de referencias distintas que se incluyen dentro de cada categoría o familia. Dado que mide el número de referencias que comprende una categoría, la profundidad es determinada por las diferentes marcas, modelos, tamaños,… presentes en el surtido.
La amplitud y la profundidad definen las diferentes posibilidades en la gestión del surtido:
1.- Atracción: surtido amplio y profundo. El objetivo es satisfacer ampliamente todos los Problemas de Salud. Se compone de muchas familias y muchas referencias dentro de cada familia: “Tengo casi de todo”.
2.- Defensiva: surtido amplio y poco profundo. Se compone de muchas familias, pero poca variedad de artículos dentro de cada familia: “Tengo un poco de todo”.
3.- Ofensiva: surtido estrecho y profundo. Pero me centro en una amplia variedad de artículos para unas familias determinadas: cosmética, dietética, etc. Ésta es la estrategia cuando se considera que la farmacia tiene un perfil de cliente/paciente muy concreto.
4.- De Reposición: surtido estrecho y poco profundo. Hay pocas familias definidas y pocas referencias para cada una de ellas.
¿QUÉ TIPO DE SURTIDO SERÍA RECOMENDABLE PARA LA FARMACIA?
Puesto que, “del mostrador hacia la rebotica suele mandar el que prescribe (habitualmente un médico), pero del mostrador hacia fuera mandamos nosotros (los farmacéuticos)”, nos centraremos en los productos no sujetos a prescripción médica, es decir, medicamentos publicitarios y parafarmacia.
Con medicamentos publicitarios y parafarmacia se recomienda que:
a).- El surtido tenga pocas marcas (3-4) que cubran cada necesidad y que presenten ventajas competitivas entre ellas. En el 90% de los casos el consumidor está dispuesto a seguir nuestra recomendación en detrimento del producto premeditado.
Por ejemplo, tras leer esto, miro los bucofaríngeos y advierto que (entre expuestos y en cajones), tengo 10 marcas diferentes. Mantener 8-10 marcas, no es eficiente porque me obliga a tener existencias para cada uno de ellos. Si soy capaz de concentrarlos en 2 ó 3 laboratorios tendré mayor volumen de negociación con mi mayorista y/o proveedor (seré mejor cliente para ellos y podrán premiarme mi fidelidad) y también podré mantener menos stock en la farmacia.
b).- El surtido sea profundo, esto es, tener la mayoría de las referencias de esas 3-4 marcas.
Una farmacia tiene entre 8000 y 12000 referencias, no debería tener más para tener un surtido óptimo. Pero ¿qué suele pasar?
1.- Que los surtidos se alejan poco de esta realidad, quizás sí se trabajan sólo tres marcas, pero no todos sus productos, con lo que la falta de planificación conduce a surtidos muy alejados de los ideales. Esto hace que las ventas sean atomizadas y poco rentables.
2.- Que se tiene lo que algunos denominan "productos huérfanos", es decir, productos que alguien pide o consume de manera regular y que sin embargo se tenemos expuestos de cara al público de manera que dan una imagen descuidada. (Las típicas estanterías donde se encuentra un anticaspa de Carreras, una crema antiedad de Cosmeceutic, etc.)
CUALIDADES DEL SURTIDO
1.- Coherencia
La coherencia viene dada por 2 características: homogeneidad (las profundidades de las familias deben ser similares, o sea, equilibradas), y complementariedad. Complementariedad de las distintas categorías y subcategorías con respecto a las necesidades que satisfacen. Por ejemplo, un cliente que acude a la farmacia a causa de un resfriado debe poder encontrar el antigripal correspondiente y adquirir un termómetro si lo desea, o bien comprar una crema antiedad y una limpìadora….
2.- Rentabilidad
El surtido, evidentemente, debe ser rentable. No obstante, hay productos con rentabilidad clara y directa y productos que aparentemente (sólo aparentemente), no son rentables, pero que resultan vitales para incrementar la venta. Son los llamados artículos de rentabilidad indirecta y podemos distinguir entre:
a).- Productos de primera necesidad. De compra corriente, se adquieren de forma más o menos rutinaria y automática. Hacen que el comprador se desplace al punto de venta, lo que puede generar ventas adicionales.
Por otro lado, la elasticidad respecto al precio de estos productos es alta, ya que el cliente comprará más cantidad de la necesaria si su precio es menor de lo habitual (¿recuerdan las compras impulsivas planificadas?).
b).- Productos de ventas elevadas, (suelen tener bajo margen y mucha rotación). Algunos son “productos estrellas o destino” que atraen al cliente a nuestro punto de venta. Sirven de locomotora en cuanto a rotación, beneficio (recuerden que el beneficio se basa en la alta rotación), y flujo de caja.
c).- Productos gancho. Atraen a nuestro comprador al punto de venta y que a pesar de que pueda no ser directamente rentable, hacen crecer los beneficios al generar afluencia de compradores. Pueden ser el motivo al igual que los productos estrella por el cual nuestro cliente escogió nuestro establecimiento para realizar sus compras.
Un ejemplo de producto gancho son las leches infantiles, su beneficio puede ser escaso, pero generan visitas y entradas de clientes en la farmacia que intentaremos convertir en clientes fieles.
d).- Productos imagen. Son las marcas más conocidas y las marcas elitistas. Estos productos, por sí mismos, pueden tener una rentabilidad baja, pero ayudan a crear una imagen positiva de la farmacia, aportando satisfacción al cliente.
Algunas referencias, aunque den poca rentabilidad directa deben formar parte del surtido, ya que aportan prestigio a la oficina de farmacia. El cliente se mueve por percepciones, y esa percepción es la que dará el éxito o el fracaso a una empresa. Si el cliente no encuentra rápidamente las marcas o productos que busca, el prestigio del establecimiento, para ese cliente, disminuirá de inmediato y, lo que es peor, puede ir a buscar el producto a la competencia.
e).- Productos que responden a acuerdos comerciales entre el farmacéutico y los distribuidores y/o fabricantes, (esos que nos tenemos que “comer con papas” para adquirirle el lote al fabricante).
3.- Fidelidad y dinamismo
La aparición de nuevos productos es constante y los lanzamientos no son fruto de la casualidad, sino que detrás de ellos hay estudios sobre los gustos del consumidor realizados por los fabricantes.
Para satisfacer a la clientela, es preciso mantener un equilibrio entre la renovación del surtido y la permanencia de las referencias que gozan de fidelidad.
CRITERIOS DE SELECCIÓN EN LA GESTIÓN DEL SURTIDO
La misión principal de la gestión del surtido es la selección de las referencias que el establecimiento va a ofertar en cada momento. La determinación de las referencias más interesantes debe basarse en criterios cuantitativos y cualitativos. A nivel cuantitativo, las referencias deben ser lo más rentables posible. A nivel cualitativo, las referencias deben satisfacer a la clientela clave. Para ello se tendrá en cuenta la imagen de la empresa y la notoriedad de las marcas. El surtido ideal es aquel que tiene equilibrados ambos criterios.

lunes, 12 de febrero de 2018

Venta cruzada y escucha activa

Es frecuente escuchar en las reboticas: “Queremos ser más rentables… queremos trabajar mejor la parafarmacia, queremos ser más proactivos…”
Podemos conocer que ese paciente (al que estamos atendiendo) nos pide un champú anticaída. Pero no debemos pasar por alto el origen de su petición (posible estrés, su genética, época otoñal…) y que además del champú podemos recomendarle complementos alimenticios que le aporten vitaminas del grupo B y aminoácidos azufrados…
Sabemos que aquella paciente nos solicitó un anticelulítico… pero además podríamos sugerirle el uso de un exfoliante para potenciar los efectos de la crema anticelulítica, o medidas higienicodietéticas.
Todo esto pasa por:
1.- Ser consciente de que el paciente/cliente se acerca a la farmacia para buscar soluciones a sus necesidades/problemas y que nuestro objetivo será satisfacer las necesidades (resolver los problemas de nuestros pacientes/clientes).
2.- Hay que escuchar al paciente/usuario. Es la única manera de entender cuál es la situación a la que nos enfrentamos. Es la única forma de definir la necesidad del cliente potencial, paso previo imprescindible para recomendarle un producto/servicio (una solución para su problema/necesidad). Además, escucharle influirá positivamente en la percepción que el cliente se hará de nosotros, lo que tendrá una influencia directa en las posibilidades de que nos compre.
LA ESCUCHA ACTIVA COMO PROCESO DE LA VENTA CRUZADA
Uno de los principios más importantes y difíciles del proceso de la venta es saber escuchar y entender al cliente. Existe la creencia errónea de que se escucha de forma automática; algunas veces ya suponemos lo que nos va a decir/pedir el cliente: mientras nos habla, estamos pensando qué le vamos a responder.
Escuchar activamente requiere el esfuerzo mental de querer captar la totalidad del mensaje que emite el cliente, tratando de interpretar el significado del mismo, formulando preguntas y repitiendo alguna frase importante para verificar que hemos entendido.
Puede usarse la “pregunta reflejo (o pregunta espejo)”, que consiste en convertir en pregunta la última frase que el cliente ha dicho. Un ejemplo: Así que, ¿quiere un medicamento que sólo tenga que tomarlo una vez al día?
También puede usarse la “pregunta aclaratoria”: ¿Qué quiere decir? O hacer una recapitulación de lo que el cliente expresó y luego preguntar ¿es lo que dijo verdad? Si el cliente está de acuerdo se prosigue, si no el propio cliente se encargará de aclarar mejor su situación.
Un ejemplo: Podemos saber que el paciente que nos demanda un producto para perder peso, pero si no hemos escuchado activamente, pasaremos por alto que ha probado otros, o que quizá lo que realmente necesita es una guía dietética o un producto saciante (que tenemos en nuestra sección de herbodietética)…
Aprender a escuchar activamente en la venta supone:
1.- Demostrar consideración por nuestro interlocutor, y afán por entender sus puntos de vista. (Al dar valor e importancia a las revelaciones del cliente se crea un clima de cooperación y receptividad).
2.- Aprender a callar cuando el cliente expone sus motivos, razones,  expectativas. ¡APRENDER A NO INTERRUMPIR A LOS CLIENTES!
3.- Mirar a los ojos es señal de sinceridad (y ayuda a que no perdamos detalle).
4.- Estar atento a lo que dice y siente el cliente, eso nos ayuda a entender sus motivos de compra, qué es lo que realmente le preocupa.
5.- Dar tiempo al cliente, seamos pacientes. ¡No lo interrumpamos!
6.- Repetir lo que dice el cliente, para estar seguros de haberle entendido.
7.- Ajustarse al tema, emplear las palabras del cliente.
8.- Reflexionar acerca del mensaje (y buscar soluciones).
No saber escuchar es:
1.- Emitir juicios y cuestionar lo que dice el cliente.
2.- Interrumpir al cliente, completar la frase del cliente.
3.- Asumir que sabemos lo que va a decir el cliente adelantándonos.
4.- Distraerse haciendo otras cosas mientras habla el cliente.
5.- Mostrar una actitud pasiva ante el cliente.
6.- No prestar atención a lo principal y centrarse en los detalles.
7.- Dar nuestras soluciones, en vez de dar por supuesto que el cliente es capaz de encontrar las suyas.
Veamos un ejemplo: Llegó una chica al mostrador…
Farmacéutico: (sonriendo) –Buenos días.
Usuaria: -Buenos días, quisiera un tubo de Aciclovir crema
Farmacéutico: (notando una ampolla supurante en el labio y otras a punto de explotar) –disculpe, ¿es para usted?
Usuaria: -Sí, es para este herpes
F: -Me lo imaginaba, estoy observando que ya han aparecido las ampollas, e incluso una ha empezado a supurar, ¿no es así?
U. -Sí, esta mañana me explotó.
F: -Ya veo, la primera ampolla se explotó y suele usar Aciclovir… (Y queda en silencio)
U: -¡Eso! Siempre uso Aciclovir.
F: -El Aciclovir suele ser el tratamiento de elección. Sin embargo, en este estadio del herpes no sirve de mucho. Además ablandará la costra y retrasará la cicatrización de la herida. Yo le voy a recomendar estos parches específicos para curar la herida e impedir la trasmisión a otras zonas. Porque cuando sale la costra, continuamente entran ganas de tocarla, ¿verdad?
U: -¡Es verdad! ¿Y cómo se pone? ¿Se coloca el parche y se espera a que se caiga la postilla? ¿O hay que cambiarlo cada día?
F: -¡Uhm! Esa es una buena pregunta. Se colocan y se van cambiando cuando se desprenda el parche (se desprende de forma natural a las 8 horas). Por cierto, se retira de forma paralela a la piel (comenta mientras hace los gestos). ¡No se despegan! Resumiendo, se colocan y se van cambiando hasta que desaparece la costra…
¿Han notado los elementos de escucha activa?:
- Señales verbales de que le está escuchando: Uhm
- Repeticiones de lo que le ha contado
- Uso de silencios
- Preguntas que hacen participar…
Continuemos el diálogo y veamos cómo finaliza la venta.
F: -… se van cambiando cuando se despegan hasta que desaparece la costra. Además, para regenerar la piel dañada y que vuelva cuanto antes a su aspecto habitual, le recomiendo un reparador labial con centella asiática. Calma y alivia la irritación y tiene efecto repitelizante, regenera la epidermis de la piel agredida. (Como ven nuestro farmacéutico se lanzó a intentar una venta cruzada).
U: -Pero me va a salir más caro.
F: (Piensa, ¡vaya salió la objeción!, pero sonríe) -¿Le parece más caro?
U: -¡Seguro!, y aún no me dijo el precio.
F: -Con el Aciclovir paga menos dinero, pero no impedirá que el herpes se trasmita, ni favorecerá la restauración de la herida. Y todavía continuará al menos una semana con molestias en el labio. Además del aspecto. ¿No le parece caro gastarse el dinero en algo que no le sirve? (sin darle tiempo a contestar) con estos 2 productos evita la trasmisión del virus y estará menos días con la piel vulnerable. Además, se ahorrará estar 7-8 días mostrando esa herida.
U: -Vale de acuerdo, ¡póngamelos!
F: -Bien verá como no se arrepiente. Son X euros.
U: (paga) -Cóbrese
Finalizo señalándoles un detalle: el farmacéutico ha de ser observador, debe estar pendiente de lo que el cliente diga (saber escuchar) o haga (capacidad de observación), para adaptar la entrevista a la situación (personalización) y aprovechar todos los indicios de compra.
Una recomendación o consejo de un producto/servicio concreto –además de los que el cliente tenga decididos– debe tener un mensaje preciso, personalizado y con una orientación clara a solucionar o mejorar una situación concreta.
Les hago una ultima reflexión (en forma de pregunta): ¿realmente hacemos escucha activa con el paciente/usuario o en cuanto leemos el principio activo/marca de la receta nos limitamos a ir a la cajonera y coger el producto?
En mi humilde opinión, ¡ahí reside la diferencia! Los pacientes son una fuente inagotable de información y muchas veces la dejamos pasar de largo, dando por hecho y prejuzgando. Soslayando lo que en principio, debemos hacer que es dispensar, lo cual exige: PRE-GUN-TAR.


viernes, 9 de febrero de 2018

La clasificación del surtido

Existen 2 variables a analizar y gestionar en torno al stock. Por un lado el surtido y por otro la rotación. De la primera de estas variables se desprende la necesidad de realizar compras inteligentes basadas en la selección de productos. Y de la segunda variable, la exigencia de estrategias que garanticen la efectividad en la exposición, y las promociones que estimulen el acto de compra.
EL SURTIDO Y SU GESTIÓN
El surtido es el conjunto de referencias (el conjunto de artículos) que un establecimiento ofrece a sus clientes. El primer paso a realizar en la gestión del surtido es la categorización de esos artículos, esta clasificación permitirá definir conocer y controlar no sólo los artículos que más vendemos para cada necesidad, sino que también nos permitirá conocer cuantas referencias diferentes trabajamos en la Farmacia para atender dicha necesidad.
Tener un conocimiento claro sobre nuestro surtido nos permitirá que la toma de decisiones en torno a los productos/servicios sea mucho más clara, pudiendo determinar cuáles de ellos son estratégicos y cuáles recomendados.
Pero, me estoy adelantando (incluso uso conceptos que aún no expliqué: referencias, categorías,…). En esta entrada aclararé esos conceptos explicando la clasificación del surtido.
LA CLASIFICACIÓN DEL SURTIDO
El surtido es el conjunto de referencias (el conjunto de artículos) que un establecimiento ofrece a sus clientes. Generalmente el surtido está expuesto en el punto de venta, para que el cliente potencial observe y tenga la mayor facilidad para elegir y adquirir el artículo que desea. No obstante, en la farmacia diferenciamos dos tipos de productos:
a).- Productos sujetos a prescripción médica.
b).- Productos que no necesitan prescripción médica para ser dispensados.
Los primeros se encuentran guardados fuera del alcance del usuario y no están expuestos.
La gestión del surtido sirve para conocer las existencias (stock) que conviene tener expuesto, tanto desde el punto de vista cualitativo como cualitativo, teniendo presente los siguientes aspectos:
a).- Tipología de los clientes clave.
b).- Imagen y prestigio que se quiera dar a la farmacia.
c).- Rentabilidad.
Antes de desarrollar la gestión del surtido es necesario conocer tres conceptos previos:
1.- Clasificación del surtido.
2.- Dimensiones del surtido.
3.- Cualidades del surtido.
CLASIFICACIÓN DEL SURTIDO
Clasificar el surtido consiste en ordenar todas las referencias que ofrece el establecimiento en una serie de niveles. La clasificación implica la formación de un arbusto que permita una rápida identificación de las referencias en el punto de venta.
A.- Departamentos
En la farmacia cabe diferenciar dos grandes departamentos:
a) Productos sujetos a prescripción médica.
b) Productos no sujetos a prescripción médica
Nos vamos a centrar en el segundo grupo, que es el único que va a tener espacio de exposición al público (y el único con interés real desde el punto de vista del merchandising).
B.- Categorías
Una “categoría” es un grupo de productos/servicios que los consumidores perciben como interrelacionados y/o sustitutivos en la satisfacción de una necesidad, entendiéndola en un sentido amplio. (Por ejemplo: sentirse más bella, productos para el niño, productos de higiene…).
Una relación algo exhaustiva de categorías en las que podemos clasificar a los artículos no sujetos a prescripción que se dispensan en la farmacia podría ser: Medicamentos publicitarios, higiene y cuidado corporal, cuidado capilar, cosmética, dietética y fitoterapia, solares, ortopedia, niños, e higiene y cuidado dental.
En este punto debo hacer tres puntualizaciones:
1.- Esta relación es sólo un ejemplo, sin duda cada uno puede tener su propia idea, que podrá coincidir sólo parcialmente, o diferir totalmente. He planteado una clasificación que me permita asignar distintas zonas del lineal a cada grupo de productos.
2.- La definición de categoría como “grupo de productos/servicios que satisfacen una necesidad concreta”, pueden llevar a concebir una categoría como agrupación de artículos en base a su finalidad o acción terapéutica. Así surgen categorías como acidez, dolor… he elegido no seguir este criterio porque obtendría un número elevado de categorías. Por ello, considero estos grupos (acidez, dolor…) más como subcategorías o incluso como familias.
3.- Buscando la complementariedad de los productos en la exposición (de manera que se produzcan conjuntamente compras por impulso y ventas cruzadas), pueden crearse categorías centradas en grupos de consumidores como: deporte, hombre, embarazadas, salud sexual, cuidado del mayor, etc. Donde los productos destinados a estos colectivos se reúnen en un área delimitada. Esta es la base del denominado “merchandising de seducción”.
C.- Subcategorías
Son divisiones vinculadas a una categoría, y que pueden ser clasificadas en función de múltiples criterios. Una categoría puede contener varias subcategorías, o ninguna.
Un ejemplo: Las subcategorías existentes dentro de la categoría higiene y cuidado corporal podrían ser: geles de baño, cremas corporales, anticelulíticos y antiestrías, manos, pies, higiene íntima, etc.
Otro ejemplo: en la categoría de medicamentos publicitarios se puede diferenciar las siguientes subcategorías: aparato respiratorio, aparato digestivo, metabolismo, terapia dermatológica, aparato locomotor, sistema nervioso…
Otro tipo de subcategorías que se acostumbra a emplear en las farmacias (especialmente en cosmética, o en cuidado corporal…), son las marcas comerciales. En estas categorías resulta especialmente interesante respetar la marca, pues son productos que despiertan gran fidelidad a la marca y venden imagen.
D.- Familias
Corresponden a una serie de artículos que responden a una misma necesidad genérica. Por ejemplo, dentro de la subcategoría “aparato respiratorio”, se puede distinguir las siguientes familias: antigripales, antitusivos, mucolíticos y expectorantes, bucofaríngeos, descongestivos nasales… Y en la subcategoría “aparato digestivo”: antiácidos, gases, laxantes, antidiarreicos…
Otro ejemplo: dentro de la subcategoría “pastas y colutorios” (en la categoría higiene dental), pueden crearse las familias: dentífricos convencionales, dentífricos antisarro, blanqueadores, para encías sensibles, para sensibilidad dental, para pacientes con ortodoncias, etc. El criterio de subdivisión a utilizar debe ser aquel que dé una información tal que el cliente clave se encuentre cómodo.
E.- Referencias
Son los artículos específicos comercializados en un punto de venta. Una referencia satisface una necesidad específica. Habrá tantas referencias como marcas, tamaños, envases, etc. haya en el establecimiento.
No lo olvide: La clasificación del surtido permite controlar la gestión económica, del stock y del almacén. Proporciona la correcta implantación y colocación de los productos y orienta al cliente dentro del espacio del establecimiento.